manos juntas representando diversidad e inclusividad

Diversidad e inclusión étnica en el acceso a la salud: un tema pendiente

En España, del mismo modo que en la mayoría de los países de Europa, la concepción de estado multiétnico todavía no existe y tampoco hay una regulación que garantice una representación proporcional de los diversos grupos étnicos en múltiples esferas de la sociedad. El acceso y participación en el ámbito sanitario es uno de ellos y abre el camino para que sean muchas y muy diversas las iniciativas que se pueden desarrollar para fomentar la diversidad y la inclusión étnica en el sector salud.

Las diferencias étnicas pueden conducir a respuestas y resultados diferentes en ensayos y proyectos de investigación, por lo que obviar esta realidad demográfica llevaría a disponer de un conocimiento médico incompleto.

LA INCLUSIVIDAD ÉTNICA EN ESPAÑA

En pleno siglo XXI, en un escenario en el que la igualdad de oportunidades es unos de los principios más importantes de cualquier sociedad, la abolición de la discriminación por motivos de raza, sexo, etnia, edad, religión o identidad sexual debería darse por garantizada en todas las áreas y actividades del ser humano. Sin embargo, son numerosas las situaciones en las que la discriminación racial y la injusticia social están todavía presentes, y el ámbito sanitario no es una excepción. Los grupos minoritarios siguen enfrentándose a desafíos constantes.

Y en España, ¿qué rol juega la inclusividad étnica en el ámbito sanitario? Primero de todo, es importante mencionar que en España no existe la concepción de estado multiétnico; el propio concepto de etnia no es utilizado ni desde el punto de vista estadístico ni sanitario. El Instituto Nacional de Estadística (INE) no dispone de datos étnicos de la población nacional por lo que resulta imposible determinar con certeza qué etnias conviven ni en qué representación. Y en cuanto a la literatura, los artículos que hacen referencia al concepto de etnia o raza son prácticamente nulos, limitándose a mencionar únicamente a la población inmigrante.

Pero… ¿Por qué es necesario potenciar la inclusividad a nivel sanitario? La Constitución de la Organización Mundial de la Salud (OMS) establece “que el goce del grado máximo de salud que se pueda lograr es uno de los derechos fundamentales de todo ser humano”. Por tanto, por un lado, simplemente por cuestiones morales y de derechos universales, toda la población de un territorio, independientemente de su etnia y de su posible condición de grupo minoritario, debe tener acceso a los recursos y servicios sanitarios públicos. Y por otro, porque desde un punto de vista científico y de investigación médica, las diferencias étnicas pueden conducir a respuestas y resultados diferentes en ensayos y proyectos de investigación, por lo que obviar esta realidad demográfica llevaría a disponer de un conocimiento médico incompleto.

PRINCIPALES BARRERAS DE ACCESO AL SISTEMA SANITARIO

Ante este contexto, la pregunta parece sencilla: ¿Por qué la inclusividad en salud sigue siendo un tema pendiente en España? Existen diferentes barreras de acceso a los servicios sanitarios entre la población de grupos minoritarios. Y la participación en ensayos clínicos es un ejemplo. Un servicio más que debería estar garantizado. Las causas de todo ello son también múltiples y responden a problemáticas diversas a solucionar desde distintos prismas.

• Uno de los principales motivos por los cuales no se involucra a los grupos minoritarios es precisamente el desconocimiento de estos grupos sobre la existencia de este tipo de estudios y su funcionamiento. Este hecho, ligado al menor uso del sistema sanitario por parte de la población inmigrante, supone una barrera a su participación, teniendo en cuenta que los profesionales médicos son una de las principales puertas de reclutamiento de pacientes. Por otro lado, entran en juego limitaciones lingüísticas o culturales que dificultan la comprensión sobre los beneficios, riesgos previstos, derechos o responsabilidades derivados de la participación en los ensayos clínicos.

• El sesgo inconsciente de los profesionales médicos también puede obstaculizar el reclutamiento inclusivo para los ensayos. La gran mayoría de profesionales indican tener más problemas para el seguimiento de patologías en el inmigrante que con el resto de sus pacientes.

• Otra barrera que puede limitar la extensión de los ensayos clínicos a participantes de estos grupos poblacionales es la no inclusión de criterios étnicos en los protocolos de ensayos clínicos. Además, para la puesta en marcha de estos ensayos, el uso repetido de ciertas variables y la involucración de los mismos centros puede suponer un problema cuando estos se encuentran en zona geográficas con menor representación de una etnia en concreto.

• Otro gran desafío no solo redunda en potenciar el reclutamiento de estos perfiles de pacientes, sino en conseguir que se mantengan inscritos. En este sentido, los recursos limitados de población de etnias minoritarias pueden suponer un problema. La incompatibilidad de los horarios de atención con la actividad laboral, los tiempos de espera excesivos o la distancia para acceder a los centros sanitarios constituyen aspectos que suponen una barrera a la inclusividad, factores además de gran relevancia en un ensayo clínico debido a las constantes visitas de seguimiento y control que se requieren.

• En el plano político, aunque en los últimos años se han aprobado Decretos donde se fomenta el acceso universal al Sistema Nacional de Salud, continúan las trabas administrativas y legales al acceso a la atención sanitaria exigiendo requisitos difíciles de cumplir en muchas ocasiones por población de etnias minoritarias.

FOMENTO DE LA INCLUSIVIDAD ÉTNICA EN SALUD

Observando el escenario actual, resulta necesario que desde todos los ámbitos posibles se emprendan iniciativas para promover la diversidad y la inclusividad étnica en los ensayos clínicos.

El primer paso para convergir hacía este objetivo, debería ser que las diversas instituciones sanitarias presenten un posicionamiento a nivel regulatorio para garantizar la inclusión y la diversidad, impulsando el cumplimiento de ciertos estándares de representatividad y sistematizando la recogida de datos étnicos en el entorno de la práctica clínica.

Además de esto, y debido al beneficio médico y moral que aportaría esta mayor inclusividad y diversidad, haría falta disponer de todo el apoyo científico y técnico de otras organizaciones y stakeholders del sector salud para avanzar hacía este fin y facilitar su implementación.

La participación de los investigadores es otro elemento importante. La formación y concienciación en inclusividad puede resultar una pieza clave para el futuro reclutamiento de pacientes, especialmente en las nuevas generaciones de profesionales.

En conclusión, aún queda un largo camino por recorrer en el campo de diversidad e inclusión en España. Resulta fundamental que el concepto de estado multiétnico empiece a divulgarse porque es lo que llevará a que se implanten iniciativas que permitan un acceso igualitario a toda la población a las distintas esferas de nuestra sociedad, incluyendo a las minorías étnicas y sociales.

FacebookTwitterLinkedInWhatsAppEmail