La humanización: un desafío en la atención sociosanitaria

En estos últimos años, la humanización se ha ido afianzando como término de referencia a la hora de generar estrategias sociosanitarias. España está planteando un modelo ambicioso y diferencial, pero la pandemia mostró que aun tiene barreras que superar y oportunidades a explotar.

En este artículo ofrecemos una actualización del estado de situación en España junto con algunas iniciativas innovadoras desarrolladas por instituciones y organismos para guiar futuros planes y proyectos en materia de humanización.

LA HUMANIZACIÓN EN SALUD

El concepto de humanización tiene sus raíces en la obra de Amartya Sen en la década de 1980. El economista y filosofo concibió el enfoque de capacidades en el contexto del desarrollo humano que más adelante pasaría a ser el marco normativo de las Naciones Unidas. Este defiende la ampliación de capacidades de las personas para conseguir un nivel de vida digno. En el campo sanitario se traduce al reconocimiento de la visión subjetiva de la salud y la persona como agente de esta. Es aquí donde encaja el concepto de humanización. Este hace referencia a la acción que desempeña la dimensión humana. Es decir, la humanización es la aplicación práctica del enfoque de capacidades.

Desde la década de los 2000, España ha visto el auge del concepto humanización en el sector sociosanitario; y en los últimos años, éste se ha afianzado. La humanización sociosanitaria hace referencia al abordaje integral del paciente, teniendo en cuenta la dimensión biológica, mental, social y contextual. Más concretamente, busca dar una respuesta individualizada a las necesidades de las personas, tanto a los pacientes, a sus personas significativas y a los profesionales sociosanitarios. Por lo tanto, la humanización sociosanitaria es la aplicación práctica de una visión del enfermo desde un enfoque holístico.

Pero… ¿por qué es necesario potenciar la humanización en la asistencia sociosanitaria de España? Si bien la definición esta estandarizada, se requieren de nuevos modelos para la relación paciente-profesional. Albert Jovell, médico a la vez que paciente, desarrolló el modelo Afectivo-Efectivo donde parafraseando escribe: el médico bueno y el buen médico es aquel que se acerca al enfermo desde una perspectiva integral armonizando la ciencia y lo humano. Este enfoque favorece la creación de sinergias agente-estructura o persona-SNS que son necesarias para potenciar la generación de modelos de asistencia humanizados y la consecuente confianza en el SNS.

Además, estos últimos dos años, la pandemia ha revolucionado el sistema a marchas forzosas, redefiniendo el modelo de asistencia médica tradicional y convirtiendo la tecnología en un aliado para el empoderamiento de los pacientes. Es aquí donde el concepto de humanización toma relevancia para evitar, precisamente, la deshumanización del trato en un momento de gran demanda y asignar a cada persona un rol proactivo y participativo en su estado de salud.

BARRERAS Y OPORTUNIDADES PARA LA HUMANIZACIÓN EN ESPAÑA

Teniendo en cuenta todos estos antecedentes, ¿por qué la humanización sigue siendo un tema pendiente en España? Entre los profesionales se describe el fenómeno de cosificación del paciente como la principal barrera para la humanización de la práctica sanitaria. Por un lado, la crisis sanitaria, económica y política ha agravado la repartición de los limitados recursos debido al incremento de la demanda en áreas como las enfermedades crónicas, urgencias y la salud mental. Por otro, la priorización de aspectos científico-técnicos y la superespecialización de la sanidad implica un SNS rígido e insostenible que pone mayor foco en servicios curativos en lugar de la prevención y promoción de la salud.

A pesar de estas limitaciones, ¿qué oportunidades encontramos en España? En estos últimos años se han creado varios planes estratégicos a nivel autonómico que señalan la tendencia en auge de la atención personalizada e integrada del paciente. El interés del paciente en participar de la toma de decisiones conlleva una mayor relevancia del papel de las asociaciones de pacientes. Asimismo, las oportunidades también se extienden a las profesionales y a las instituciones a través de una mayor formación de los sanitarios y la transformación de las infraestructuras, espacios y entornos. Por último, el desarrollo tecnológico ofrece nuevas posibilidades a todos los aspectos previamente mencionados.

BUENAS PRÁCTICAS EN ESPAÑA

Para empezar, ¿qué agentes e instituciones están involucrados en la creación de estas buenas prácticas? Principalmente múltiples comunidades autónomas han generado planes de humanización, así como varios centros hospitalarios. También, algunas sociedades médicas, como la Sociedad Española de Farmacia Hospitalaria, han desarrollado guías al respecto.

A nivel práctico, ¿qué implica la perspectiva holística en estas estrategias de humanización? Las instituciones mencionadas anteriormente siguen diferentes enfoques para abordar la humanización en sus planes de estratégicos.
• Primero encontramos un enfoque basado en círculos de humanización partiendo del más nuclear y cercano a la persona a la capa más institucional.
• Segundo, un enfoque donde cada unidad de especialidad adapta sus servicios, procesos y espacios. Por ejemplo, la unidad de pediatría podría crear una ruta pediátrica quirúrgica.
• Tercero, un enfoque por áreas de gestión con las que trabaja el hospital, es decir, organizacional, administrativo, estructural, etc.
• Y, por último, un enfoque basado en la colaboración por agentes para identificar las expectativas, demandas y necesidades de pacientes, profesionales y ciudadanía.

A pesar de que las diferentes instituciones trabajen sobre estos enfoques, todos ellos pivotan sobre los siguientes cuatro ejes, aspectos fundamentales en una estrategia de humanización.

1. Atención integral y personalizada: la atención centrada en los pacientes y sus personas significativas requiere mejorar los procesos asistenciales y terapéuticos para adaptarse a sus necesidades, transmitir información de utilidad y ayudar a la adhesión del tratamiento. Para ello es relevante optimizar la atención primaria y focalizarse en la capacitación de los pacientes para mayor autonomía y el autocuidado a partir de talleres.

2. Profesionales como agentes de humanización: Una adecuada relación interpersonal es indispensable para un modelo basado en el cuidado. Para ello se requiere desarrollar la dimensión humana a partir del diseño de un plan de estudios centrado en humanización, donde la herramienta principal sea la escucha activa. También, es importante ofrecer servicios de salud mental al personal sanitario.

3. Liderazgo y cultura de la humanización: divulgación y contribución social desde las instituciones para repercutir en la ciudadanía y la sociedad civil. Por ejemplo, la creación de una feria de la salud fomenta la divulgación de las acciones institucionales y favorece la colaboración con las asociaciones de pacientes. Además, para continuar innovando es fundamental fomentar la investigación de herramientas humanizadoras.

4. Infraestructuras, espacios y entornos humanizados: La influencia de las infraestructuras en el proceso asistencial es clave para apoyar las relaciones interpersonales. La adaptación de los espacios para la persona usuaria final implica la accesibilidad universal a espacios de ocio y formación, así como promoción de la intimidad y confort.

CONCLUSIÓN

La humanización sociosanitaria está resultando ser algo más que una moda pasajera, se está afianzando a pesar de las barreras actuales. España esta planteando un modelo ambicioso y diferencial a través de las Comunidades Autónomas y la subsecuente localización personalizada por cada hospital. La pandemia ha expuesto las barreras del SNS, pero a su vez ha revelado grandes oportunidades alrededor de la comunicación, la información y la tecnología. Sin embargo, serán los diferentes hospitales e instituciones sociosanitarias los que determinarán el desenlace de este concepto. Necesitarán de iniciativas innovadoras para generar nuevos modelos paciente-profesional para potenciar una atención sociosanitaria más humana y sostenible.

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